Un duende en Tamazunchale
- raul mata
- 11 ene
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Dicen que por aquí, cerca de Tamazunchale, en un lugar que se llama El Maguey, un duende tenía su madriguera. Cuentan que los duendes son chiquitos, pero muy dados a hacer travesuras como tirar la comida, esconder la ropa, los zapatos, las llaves o los monederos. A algunas familias las fastidian bastante, y hasta se cambian de casa para verse libres de ellos.
También se dice que los duendes son muy enamorados, y por aquí hay cuentos de duendes de esos. Dicen que había una vez un duende que desde que vio a una niña muy bonita se quedó impresionado de ella. A donde quiera la seguía, pero no la molestaba porque quería caerle bien. Sucedió que como el duende deseaba estar siempre a su lado, a la hora de comer se sentaba junto a ella y se comía casi toda la comida. La niña empezó a enflacar, y los padres a preocuparse. También les extrañaba ver a la niña platicando con alguien, pero ellos no sabían con quién, porque no veían a nadie.
Por fin decidieron llevarla con el yerbero, que también era brujo o hechicero, o cosa así. Él los sacó de dudas y les aconsejó que hicieran un espantapájaros con las ropas de la niña, que lo enterraran arriba del cerro, y que durante algunos días no dejaran salir a su hijita.
Así lo hicieron y el duende iba allá, arriba del cerro, creyendo que encontraría a la niña pero jamás la encontró. Así, poco a poco, ella empezó a recobrar la salud y el duende jamás la volvió a molestar.
Cuento de tradición oral de San Luis Potosí, México.




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